En septiembre de 1925, España protagonizó una de las operaciones militares más innovadoras del siglo XX: el Desembarco de Alhucemas. Cien años después, Cartagena ha vuelto a mirar a aquel episodio decisivo gracias a una conferencia magistral del coronel Adolfo Morales Trueba. Un acto que permitió comprender no solo cómo se desarrolló la operación, sino por qué sigue siendo una referencia internacional en la historia de las operaciones anfibias.
El Desembarco de Alhucemas, cien años después: una lección magistral en Cartagena
La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Cartagena acogió una conferencia dedicada al centenario del Desembarco de Alhucemas, uno de los hitos más importantes de la historia militar española del siglo XX. El acto giró en torno a la presentación del libro Desembarco de Alhucemas, cien años después, del coronel Adolfo Morales Trueba, especialista en historia naval y operaciones militares, que fue introducido el coronel-director de la Escuela de Infantería de Marina «General Albacete y Fuster», Javier Carbonero Berdún
La sesión puso de relieve la estrecha relación histórica entre la institución cartagenera y la Infantería de Marina, subrayando el papel de Cartagena como enclave clave en la tradición naval española.

Un hito en la historia de las operaciones anfibias
El desembarco, realizado en septiembre de 1925, supuso la primera gran operación anfibia conjunta entre España y Francia. Su éxito demostró que este tipo de operaciones seguían siendo viables, pese al descrédito que habían sufrido tras el desastre de Galípoli en la Primera Guerra Mundial.
Según explicó Morales Trueba, Alhucemas devolvió a las operaciones anfibias su valor estratégico y sirvió para desarrollar nuevas técnicas, procedimientos y formas de coordinación entre fuerzas terrestres, navales y aéreas.
Desmontando mitos históricos
Uno de los ejes centrales de la conferencia fue la revisión crítica de algunos mitos muy extendidos sobre Alhucemas:
- No fue una solución improvisada al conflicto de Marruecos: el desembarco llevaba décadas estudiándose.
- No dependió decisivamente de Francia: la operación estaba prácticamente preparada antes de su intervención.
- No fue el modelo directo del desembarco de Normandía: aunque fue analizado por los aliados, las dimensiones y circunstancias fueron muy diferentes.
El ponente insistió en la importancia de contextualizar el acontecimiento y evitar interpretaciones simplificadas.

El complejo proceso de planificación
La operación fue fruto de una preparación minuciosa iniciada a principios de 1925, bajo el impulso del general Primo de Rivera y del general Gómez Jordana. El plan incluía:
- Estudios detallados de cartografía y fotografía aérea.
- Adiestramiento intensivo de las tropas.
- Adquisición de material naval y aéreo.
- Coordinación entre Ejército, Armada, aviación y servicios logísticos.
Se analizaron experiencias previas, como Galípoli o Alcazarseguer, para corregir errores y maximizar las probabilidades de éxito.
El desarrollo del desembarco
El desembarco se inició en la península de Morro Nuevo, en playas menos defendidas por las fuerzas rifeñas. En menos de 24 horas, más de 10.000 soldados españoles habían tomado tierra.
Los primeros días estuvieron marcados por grandes dificultades:
- Escasez de munición y suministros.
- Problemas logísticos.
- Hostigamiento constante.
- Riesgo real de ruptura del frente.
Momentos críticos, como el contraataque del 11 de septiembre, pusieron a prueba la resistencia de las tropas.
La importancia de la logística militar
Uno de los aspectos más destacados fue el papel decisivo de la logística. Durante semanas, los soldados tuvieron que transportar a mano munición, artillería, agua y alimentos.
No fue hasta la llegada de los animales de carga cuando pudo consolidarse el frente y reanudarse la ofensiva, demostrando que la logística es clave en cualquier operación militar.
El desenlace y sus consecuencias
A finales de septiembre, con la toma del macizo del Malmusi, las fuerzas españolas lograron romper definitivamente la resistencia rifeña. A comienzos de octubre, los principales objetivos habían sido alcanzados.
El éxito marcó el principio del fin de la Guerra del Rif y consolidó la presencia española en el Protectorado.
Un legado duradero en la historia militar
El desembarco de Alhucemas dejó un legado fundamental:
- Desarrollo doctrinal de operaciones anfibias.
- Impulso a la cooperación entre ejércitos.
- Influencia en la formación militar posterior.
- Proyección internacional de España.
Su estudio sigue siendo relevante en academias militares de todo el mundo.
Una lección magistral desde Cartagena
La conferencia fue valorada como una auténtica lección magistral. Más allá del relato histórico, ofreció una reflexión sobre liderazgo, planificación y sacrificio.
El acto reforzó además el papel de Cartagena como referente cultural y naval, manteniendo viva una memoria histórica imprescindible.









Fotografías: Angel Macia @maciaveas